EL DIAGNÓSTICO EN ONCOLOGÍA INFANTIL

El cáncer infantil es una de las enfermedades más temidas. Cuando se comunica el diagnóstico de cáncer en un niño, la primera reacción suele ser de shock.

Los profesionales de la medicina intentan explicar a los padres que le ocurre a su hijo, pero en la mayoría de las ocasiones toda esa información sobre la enfermedad puede no ser comprendida por éstos, dado el impacto inicial de la noticia. Una de las mayores dificultades es asimilar adecuadamente la información que los médicos les están ofreciendo. Cada persona emplea diferentes mecanismos para asimilar la información recibida. Uno de los primeros suele ser la búsqueda compulsiva de información, para intentar tener cierto control sobre la enfermedad. Otro es la negación de que la información sea veraz, lo que puede ayudar a afrontar el diagnóstico si al final terminan aceptándolo. Otros mecanismos que también pueden darse son el aislamiento emocional o la evitación. Asimismo aparecen multitud de sentimientos durante la aceptación del diagnóstico (culpa, ansiedad, depresión, rabia, optimismo), y cada padre vivirá de manera diferente este proceso, pudiendo presentar distintos sentimientos.

         Los padres tienen la difícil misión  de trasmitir la información sobre su enfermedad a los niños, de manera que éstos puedan entenderlo. Para ello es preciso utilizar un lenguaje adecuado dependiendo del nivel de comprensión del niño y se pueden utilizar diversos mecanismos como cuentos o vídeos. La información que se les da debe ser clara y sincera, resolviéndoles las dudas que le surjan y dándoles esperanzas respecto al pronóstico, ya que los padres son su principal apoyo en la vida. A la hora de trasmitir la información a los niños sobre su enfermedad tenemos que tener en cuenta las creencias que el propio niño tiene con respecto a su enfermedad y los síntomas que la acompañan, las preocupaciones y miedos respecto al futuro, así como las expectativas que tiene. Asimismo es imprescindible tener en cuenta sus sentimientos y hablarlo abiertamente con ellos, aunque a los adultos les resulte doloroso tratar estos temas.

         Además los padres también deben ocuparse de trasmitir la información sobre la enfermedad de su hijo a familiares, amigos y profesores. Por su puesto siempre es un tema delicado hablar de cáncer y más si se trata de un niño, pero es preferible comunicar la situación al entorno más próximo que intentar ocultarlo, ya que eso supone un gasto de recursos emocionales que van a ser necesarios para el afrontamiento de la enfermedad. Los padres deben tener en cuenta que la información que vayan a ofrecer va a depender de ellos y de las personas a quienes se las estén dando, por lo que para evitar preguntas incomodas pueden darla de la manera más escueta posible. Asimismo es probable que necesiten tiempo para asimilar el diagnóstico, y por tanto deben permitirse no recibir visitas o apagar los teléfonos en los momentos en los que no se sientan con fuerzas para tratar ese tema, así como pedir ayuda a los familiares y amigos si lo necesitan, ya que en este tipo de circunstancias la mayoría de las personas no saben cuándo o de qué manera actuar. Los padres darán al colegio la información que ellos consideren oportuna sobre la enfermedad de su hijo y les comentarán la manera en cómo trasmitirle la noticia a los alumnos, intentando que sea lo más similar posible a cómo se le ha trasmitido al niño, por las posibles confusiones que esto pueda ocasionar.

         No debemos olvidar que una adecuada aceptación del diagnóstico de cáncer por parte de padres y niños es fundamental para el curso de la enfermedad y la adherencia al tratamiento.