Neuroética. Filosofía y Cerebro.

“Prometeo, si recuerdan, fue el dios al que torturaron por toda la eternidad por traer a los hombres el fuego. Lo que antes sólo pertenecía a los dioses o a la naturaleza ahora es de dominio en todo el mundo. (…) Bienvenidos al primer simposium de Neuroética.”

Así de contundente el periodista William Safire presentaba el 13 de mayo de 2002 el simposio “Neurethics; Mapping the field” de las Universidades de Stanford y California en San Francisco. En este Simposio nace formalmente la Neuroética, disciplina que se encarga de valorar la investigación científica del cerebro desde una perspectiva filosófica moralista.

Quiero hacerme eco de dos artículos de actualidad:

En agosto de este mismo año el Profesor de la Universidad de Washington Rajesh Nao pensó en mover una mano. En ese mismo instante, al otro lado del Campus, su colega el Profesor Andrea Stocco ¡mueve la mano!. Gracias a la combinación de las técnicas “EEG” y “TMS” un truco de laboratorio llama a la telepatía de vuelta a la ciencia.

Greg Gage y Tim Marzullo, dos ingenieros de la Universidad de Michigan venden un kit que consiste en una docena de cucarachas y un microdispositivo que se implanta en el animal. Controlado por un teléfono móvil puedes manejar al insecto durante unos 20 minutos. Un juguete de control de señales nerviosas al precio de 100 dólares.

¿Asombroso?

En el siglo del cerebro nace un tema de debate importante sobre las implicaciones morales y éticas de los avances. Cuando el avance científico amenaza nuestro libre albedrío, ¡incluso nuestra forma de pensar! el dilema moral se hace tangible. La pregunta es inevitable ¿Qué se puede hacer y qué no en Neurociencia?

Las dos respuestas sencillas quedan descartadas automáticamente

¿Es moralmente reprobable estudiar el cerebro?; Replica Gazzaniga: “Acepta la reactancia (a los descubrimientos) como norma, educa a tus colegas con tiempo, comunica las proezas a tus colegas y al público”. Y es que la Neurociencia no se escribe en piedra.

¿En investigación vale todo? El mundo del arte ya ha reflejado esta inquietud, algunas películas y series, Inception, Black Mirror o Matrix; distopías donde la tecnología aplicada al cerebro nos da mayor poder y, por supuesto mayores vulnerabilidades.

El debate está abierto desde hace tiempo y formalizado desde 2002. De nuevo por parte de Safire aportamos la mejor definición que se ha dado de este campo “La Neuroética es el examen de lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, acerca del tratamiento, perfeccionamiento, invasiones o manipulaciones del cerebro humano”.

La definición es flexible y las conclusiones que podemos sacar también. La investigación del cerebro debe ir acompañada de un control que todavía no ha sido construido. Esta ciencia ha de rendir cuentas con mayor disciplina que otras materias, siempre argumentar lo apropiado o dudoso de las implicaciones derivadas de la manipulación y conocimiento que adquirimos. Nos toca a nosotros, los investigadores, construir la Neuroética de la mano de nuestro trabajo.

 

Más Información:

Brevario de Neuoethics Mapping the field

Rajesh Nao 

Roboroach