Lenguaje, Trastorno Específico del Lenguaje y retos futuros

El hallazgo del gen FOXP2 supuso las bases para la conceptualización del lenguaje y guía el estudio del proceso de adquisición normal y patológico.

El esfuerzo desde los acercamientos experimentales al estudio del lenguaje se focaliza en dar cuenta del proceso normal de adquisición para mejorar nuestra comprensión del funcionamiento cerebral y de la cognición humana, y, paralelamente, de los procesos psicopatológicos que afectan al componente lingüístico.

Las aproximaciones desde la neurogenética y el hallazgo del gen FOXP2 a principios de este siglo instauró la noción del ser humano como un ente dotado de una capacidad biológicamente determinada que le predispone para el aprendizaje del lenguaje. Esta nueva conceptualización sentó las bases para resolver el debate sobre la naturaleza del lenguaje, integrando la hipótesis del lenguaje como una habilidad innata con la argumentación del lenguaje como una destreza cultural al necesitar de un entorno lingüístico para su expresión.

En condiciones de desarrollo normal, el ser humano despliega un sistema de comunicación eficaz y complejo que le pone en contacto con su entorno social y media en sus procesos cognitivos. Pero ¿qué ocurre cuando un niño presenta un desarrollo lingüístico anormal sin que exista causa aparente que lo explique? Este es el caso del Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Su afectación principal está restringida a aspectos lingüísticos exclusivamente y el establecimiento del diagnóstico se hace en ausencia de disfunción neurológica, retraso mental, dificultades auditivas o exposición inadecuada a estímulos lingüísticos. Sin embargo, trabajos recientes discuten la noción de especificidad y alientan la discusión sobre la heterogeneidad del trastorno fundamentándose en la coexistencia de déficits en otros componentes como la memoria o las funciones ejecutivas y constan hallazgos de estudios de neuroimagen que han puesto de manifiesto anomalías neurológicas estructurales y funcionales en esta población.

Actualmente, el reto en el abordaje del TEL está en encontrar marcadores cognitivos en castellanoparlantes, especialmente de naturaleza no verbal, clarificar el diagnóstico diferencial con el Retraso del Lenguaje, indagar sobre los subtipos de TEL establecidos y dilucidar la existencia de posibles marcadores genéticos involucrados. La resolución de estas cuestiones orientará el trabajo diagnóstico y rehabilitador de profesionales y clínicos que desarrollen su labor en los trastornos del lenguaje.