Cáncer infantil, tratamiento y secuelas

El cáncer infantil supone un problema sociosanitario de gran relevancia al que se destina una enorme cantidad de recursos humanos y económicos. Constituye la segunda causa de muerte en niños después de los accidentes en los países desarrollados. No obstante, durante los últimos 30 años las tasas de supervivencia han aumentado significativamente estando actualmente en el 70%-80%, gracias al desarrollo teórico y tecnológico alcanzado en las últimas décadas por la Oncología Pediátrica.

La Leucemia representa el cáncer pediátrico de mayor frecuencia (30%), seguido de los Tumores del Sistema Nervioso Central, que constituyen un 20% de los casos, y los Linfomas que representan entre el 10-15% aproximadamente. El protocolo de  tratamiento del cáncer infantil incluye tres acercamientos principales: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Estos tres elementos se combinan dependiendo de la histología del tumor y de su grado de malignidad. Cada uno de estos acercamientos supone un impacto en la vida de los niños y sus familiares con efectos a largo plazo físicos, psicológicos y emocionales.

Los estudios realizados en los últimos años encuentran déficits neuropsicológicos en los niños con neoplasias, objetivando mayores problemas en aquellos con Tumores del Sistema Nervioso Central. Las funciones cognitivas que encontramos comúnmente deterioradas en estos niños son: la atención, la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo y las funciones visoespaciales y visoperceptivas. No obstante, los déficits neuropsicológicos dependerán del tipo de cáncer, la edad de diagnóstico, el tratamiento recibido, así como las características individuales del propio niño.

Es necesario por tanto, conocer esta enfermedad y sus implicaciones, para así poder dar una adecuada respuesta médica, psicológica, social y educativa a quienes presentan esta patología. Dado que implica a numerosos profesionales las intervenciones con estos niños y sus familias deben ser multidisciplinares, centrándonos en ayudar durante todo el proceso, tanto en el curso de la enfermedad como después de sobrevivir a ésta.

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ATENCIÓN INTERDISCIPLINAR A LAS SECUELAS DE LA ENFERMEDAD